
Conoce las reglas para convivir con el dinero (y atraerlo a tu vida)
DINERO: origen
Ahhhh… Dinero. Querido y odiado al mismo tiempo. Aunque espero que después de leer estas líneas tengas un sentimiento más amable y consciente sobre el mismo.
Al principio de los tiempos, amigos, no había dinero. Simplemente salíamos ahí fuera y nos buscábamos la vida para sobrevivir; luego comenzamos a utilizar el trueque: tú me das algo que necesito a cambio de algo que a mí me sobra (o que necesito con menos urgencia).
El problema del trueque es que para que se produzca tienen que confluir dos factores en las dos partes interesadas: superávit de algún producto propio e interés en el producto del otro. Claro, puede que quieras huevos pero tu vecino no tenga superávit de huevos. O puede que tenga superávit pero no le interesa los calcetines de lana que le ofreces por los huevos.
Luego, el truque como concepto está muy bien aunque en la práctica tiene muchas limitaciones.
Así amigos, surgió el dinero: comenzamos intercambiar distintos bienes por objetos poco habituales en el día a día (metales, conchas, especias, etc); el dinero tal y como lo conocemos hoy en día surgió como «garantía» de que se había depositado una cantidad de oro determinada en un banco y un trozo de papel (billete/cheque/dinero) te habilitaba para reclamarlo.
Ah! Un apunte, desde el Gobierno de Richard Nixon (Estados Unidos) en 1971, el dinero ya no tiene ningún vínculo con el oro. Es decir, todo el dinero que tienes en tus bolsillos no tiene ningún respaldo en el mundo real, salvo tu confianza de que ese dinero «sirve» y tiene un valor.
Luego, de momento, nada malo con el dinero, ¿verdad? En realidad el dinero provocó un montón de oportunidades de negocio que mejoraron la vida de las personas. Claro, si tienes superávit de algo ya lo podías vender a aquellos que lo necesitaban a cambio de dinero y con dinero comprar lo que tú no puedes producir.
LAS REGLAS PARA CONSEGUIR DINERO
A continuación te paso a contar las reglas que siguen las personas que llevan una relación tranquila y sosegada con el dinero y que, además, les van bien económicamente; y no, no todas las personas que les va bien económicamente son seres malotes de 3 cabezas que escupen fuego por la boca.
Regla 1# El dinero es importante. Asúmelo.
Desengáñate. Si vives en el siglo XXI entonces el dinero es importante en tu vida.
¿Crees que no lo es? Ahá. Entonces, ¿serías tan amable de explicarme por qué le dedicas 8 horas al día como mínimo para conseguirlo? Si no es importante, ¿por qué le dedicas la mitad de tu vida consciente? ¿Por qué le dedicas más tiempo que a cualquier otra actividad o faceta de tu vida?
Mira, ¿qué sucede cuando dejamos de darle importancia a las cosas? ¿Qué pasa si dejamos de darle importancia a nuestra relación de pareja, o a nuestra salud? Exacto. Se deteriora, la perdemos.
Con el dinero pasa lo mismo. Si dejamos de darle importancia entonces empezaremos a tener cada vez menos… y, amigo/a mío/a, esto no es deseable. No es deseable ni para ti ni para el mundo porque al mundo le conviene que te vaya bien.
Regla 2# El dinero es tan solo una herramienta de intercambio.
El dinero no es ni bueno ni malo. El dinero es neutro. Es tan solo un instrumento, una herramienta que nos permite intercambiar bienes y servicios.
Imagina una llave inglesa; ¿es buena o es mala? No sé, podría utilizarla para reparar una bicicleta… ¿es buena entonces? Ahora bien, también puedo utilizar esa misma llave inglesa para agredir a alguien, o para aflojar los tornillos de los frenos de una bici sin que el dueño se dé cuenta.
¿Es la llave inglesa buena o mala? Justamente. No es ni buena ni mala. Es tan solo una cosa, una herramienta. Es neutra. Ahora bien, lo que sí es susceptible de ser juzgado es el uso que le damos a dicha herramienta… Claro, por eso en las cárceles se meten a personas y no a los cuchillos o las llaves inglesas.
Con el dinero pasa lo mismo. No caigas en la trampa de creer que el dinero es «malo» porque hay gente «mala» que lo utiliza o lo gana de manera poco ética. El dinero es neutro y bien utilizado puede ser un impulso fantástico para tu vida y para el mundo que te rodea, no lo olvides.
Regla 3# El dinero que llega a tus bolsillos es proporcional al valor que aportas al mundo.
Es así. Lee esta regla tantas veces como lo necesites… Y cuando creas que lo has comprendido, léela una vez más.
Claro, es que me paso la vida escuchando en cada esquina esto de «Tengo mala suerte, la vida no me sonríe con el dinero»; puedo entender que tal vez hayas tenido golpes de muy mala suerte últimamente en tu vida, vale. Ahora bien, en un medio plazo tú solito/a te pones donde quieres estar así que lo más probable es que estás donde estás como resultado de tus decisiones y acciones de los últimos 2 años.
¿Quieres conseguir dinero? Deja de pedir dinero (o trabajo) al político de turno. Deja de pensar eso de «¿Qué tengo que hacer para conseguir dinero?». En su lugar, piensa, «¿Qué tengo que hacer para aportar más valor a más personas?»
¿Quieres mucho dinero? Entonces la pregunta que te tienes que hacer es: «¿Cómo puedo aportar mucho valor a muchas personas?»
¿Quieres una cantidad masiva de dinero en tu cuenta bancaria? Entonces contesta a esta pregunta: «¿Cómo puedo aportar un valor masivo a un número masivo de personas?»
Ojo, el dinero no llega inmediatamente. Tendrás que demostrarle al mundo durante una temporada que vas en serio con eso de «aportar valor». La técnica funciona en el medio plazo.
Ahora, dime, ¿cuánto valor estás aportando?

Regla 4# El dinero solo tiene sentido si en el intercambio, enriquece tanto al que lo recibe como al que lo entrega.
¿Sabes? El mundo necesita cada vez más corazón, más ética. ¿Te ha pasado alguna vez que has pagado a alguien por un servicio o producto y te has sentido engañado, estafado?
Seguro que sí.
Como dador de productos o servicios (me da igual que trabajes por cuenta propia o ajena) siempre tienes que asegurarte de que la persona que te paga se ha enriquecido, se ha elevado, le has aportado de algún modo. Es decir, tienes que garantizar en cada transacción que la otra persona se siente satisfecha pagándote porque has aportado algo necesario, valioso y útil a la otra parte.
Si no lo haces así corres el riesgo de que la otra persona te pague… y nunca más te vuelva a llamar. Y lo pero de todo: no recomendará tus servicios. Aplíquese este párrafo también a los trabajos por cuenta ajena.
Deseo de corazón que tras leer este post tengas una idea más amable del dinero.
El mundo te necesita. Y te necesita abundante.
Sal ahí fuera y aporta mucho valor. El mundo te lo agradecerá. Yo te lo agradeceré. Y además te irá muy bien económicamente.
¿Quieres saber más? Te invito a que leas mi post «Dinero feliz».


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