El Mundo Te Necesita

EMTN somos una tribu de personas conscientes y responsables de nosotros mismos con un objetivo innegociable: vivir la vida que queremos vivir.

  • Inicio
  • Blog
  • La tribu
  • Sobre mí
  • Centro de Recursos
  • Contacto

Cultura del ESFUERZO: la gran mentira

diciembre 23, 2017 By Iván Ojanguren 8 comentarios

Descubre por qué el sacrificio ahoga tu felicidad y limita la expresión de tu talento


Cultura del esfuerzo


“Cultura del esfuerzo y sacrificio” publicitan algunas escuelas. “Hay que enseñar ya desde la infancia que la vida es dura”, “El esfuerzo prolongado compensa”, dicen algunos. “Trabaja duro, sacrifícate y llegarás alto.” dicen otros.

Tendrías que estar viendo la cara de dolor de estómago que estoy poniendo.

Voy a ser directo en este aspecto: no creo en el sacrificio. Ni tampoco en el esfuerzo. Para mí, son lo mismo.

Sé que hay personas que dicen: “Pues no es lo mismo, el sacrificio es peor que el esfuerzo“. Bueno, sí y no. Al final me he dado cuenta de que ese lugar donde termina el esfuerzo y comienza el sacrificio es diferente para cada persona así que, al final, es todo subjetivo. Lo que para unos es todavía esfuerzo puede ser ya un sacrificio para otros y viceversa.

La idea que te propongo es: esfuerzo y sacrificio son lo mismo. Así, nunca habrá debate. Si algo te cuesta (mucho o poco), estamos hablando de lo mismo: algo que no quieres hacer pero que, por la razón que sea, te convences a ti mismo de que tienes que hacerlo.

Pero, volvamos: no creo en el sacrificio.

Tal vez no estés de acuerdo conmigo. Te entiendo. Y te respeto. En serio.

Tal vez eres de lo que piensan: “Pues a mí siempre me ha ido bien creyendo en el esfuerzo y el sacrificio”. Si es tu caso, te pido por favor que te quedes conmigo: lo que tengo que decirte es de extrema importancia.

Como siempre: no pretendo convencerte de nada. Eres libre. Es más: no creas ni una palabra de lo que estás a punto de leer.

Solo quiero hacerte pensar.

¿Te atreves?

 

Felicidad-cargando2


El sacrificio y la felicidad


¿Te cuento un secreto? Bueno, más bien un secreto a voces: sacrificio y felicidad son incompatibles.

Así, cada vez que siento que me sacrifico sé que estoy postergando la felicidad. Estoy nublándola. Me estoy permitiendo ser infeliz con la esperanza de que eso que estoy haciendo me dirija a un lugar mejor, más feliz.

¿Quieres dejar de postergar la felicidad? Fácil, elimina el sacrificio de tu vida.

Mira, creo que por el mero hecho de ser persona ya tienes la felicidad. No es algo que tengas que “conseguir”; sin embargo, sí es algo que tienes que guardar, abrazar, nutrir, mimar, elevar, proteger, blindar.

Cada vez que te sacrificas te estás permitiendo darle un palo a tu felicidad. Palos a tu felicidad: no me parece demasiado hábil.

Otra cosa diferente es que sientas que es la mejor opción que tienes ahora mismo. Eso no lo discuto: es legítimo pensar de este modo dadas tus propias circunstancias. Respeto tu decisión de “sacrificarte” en este sentido.

La reflexión que te planteo es diferente: mientras dura eso que haces que recoges como sacrificio, dile adiós a tu felicidad.

Es así.


El sacrificio y el merecimiento


Este verano (2016) estuve en Lanzarote (Islas Canarias) con mi pareja; el último día decidimos tomar una última copa después de cenar en Arrecife; de camino al (único) bar que quedaba abierto a las 1:00 a.m. nos encontramos a dos chicos muy majos que nos acompañaron hasta el local en cuestión.

Tenían unos 22 años y estaban terminando sus respectivas carreras universitarias (Publicidad y Ciencias Políticas, si no recuerdo mal). Resulta que estaban tremendamente frustrados e indignados con el sistema; literalmente me dijeron: “Nuestros padres se han esforzado mucho para que estudiemos en la península y yo llevo sacrificándome 4 años para terminar esta carrera y, ¿qué obtengo a cambio? Nada. Esto es un desastre. Estoy indignado. Me merezco un trabajo después de todo lo que he pasado”.

Interesante. Osea que hay personas que creen en el sacrificio pero que al mismo tiempo se indignan si no consiguen lo que quieren a través del sacrificio, justamente porque se han sacrificado.

¿Ein? ¿Se ve la gran paradoja? Rebobino.

Es decir: “Viva el sacrificio” pero, ¡ay si no consigo lo que espero conseguir a través del esfuerzo continuado! Tiembla mundo. Mi ira caerá sobre el sistema, mi pareja, mi jefe, mis padres o incluso sobre mí mismo.

Y mucho peor: estas personas tienden a señalar con el dedo y desmerecer los éxitos de otras personas que han conseguido, sin sacrificarse, lo que ellos ansiaban. “No se lo merecen”, dicen, “Lo han conseguido sin esforzarse”. Grave el asunto, ¿verdad?

Por favor: mucho ojo con esperar algo a cambio del sacrificio ya puede ser el camino más rápido a la frustración. Seguro que conoces más casos parecidos al de estos dos chicos. Seguro que incluso en alguna ocasión tú mismo/a has vivido algo así en primera persona.

Es legítimo pedirle al sistema. Claro. Todos colaboramos y debemos participar en crear un sistema de convivencia que ayude a los que formamos parte del mismo.

Mi lectura de esta anécdota es que una parte de la sociedad (cada vez menos) tiende a “premiar” a aquellos que se sacrifican; total que, del mismo modo, muchas personas tienden a pensar que se merecen esto o lo otro si se sacrifican. Es “el premio”.

Pero, ay amigo, el premio a veces no llega; sin embargo sí que pueden llegar otras cosas en su lugar: frustración, indignación, rabia, sensación de que “otros” tienen que hacer algo porque “yo ya he hecho mi parte” sacrificándome.


Déjame decirte algo: tú te mereces todo. Pero no te lo mereces por sacrificarte. Te lo mereces por tu condición de humano único e irrepetible y también por todo lo que puedes aportar al mundo con todo tu talento y conocimiento.


Estudiar una carrera (o cualquier otra formación del tipo que sea) no te da derecho a nada. La información que has obtenido con esos estudios: ese es el premio. Es tu deber pensar cómo vas a entregar ese conocimiento al mundo de forma que soluciones problemas o lleves la sociedad a otro nivel. No puedes delegar esa tarea a otra persona.

Y lo mismo se puede llevar a cualquier actividad que decidas hacer; deberás hacerla porque sientes que tiene sentido hacerla, no solo porque esperes conseguir algo a cambio.

Ya, ya. Lo sé. Demasiado profundo. Pero claro, el tema lo requiere.

Recuerda que tan solo quiero hacerte pensar.


La gran mentira del sacrificio


Los defensores del sacrificio suelen alegar que esa es la única manera de hacer cosas, de aportar valor a la sociedad y de conseguir objetivos; es decir: si te esfuerzas, aportarás y conseguirás mucho, y todo lo contrario si no te sacrificas.

Menuda falacia, amigos.

Es tan solo una creencia. Algo que algunas personas creen. Pero no es verdad. Tal vez tú hayas conseguido muchas cosas sacrificándote pero, ¿a qué precio? Además, ¿quién dice que no existan otras maneras de conseguir lo que te propongas?

Mira, yo llevo varios años sin sacrificarme (justo desde que dejé mi anterior empleo) y en todo este tiempo he montado un blog con más de 50 artículos, he leído una media de 4 libros mensuales, he creado una submetodología de coaching, he creado una web con un montón de contenido, he publicado dos libros (y tengo notas para otros tres más), he hecho centenares de horas de coaching individual y he creado un montón de cursos de desarrollo personal y conferencias que he presentado en docenas de ocasiones.

¿Cómo lo he hecho?

Desde luego no ha llovido del cielo. Pero ¿sabes? Me lo he gozado. He disfrutado cada palabra que he escrito. He sentido en cada instante que eso que estaba haciendo era lo que quería hacer; no había posibilidad de decir: “Uuuhhmmm, ahora tengo que presentar un seminario aunque estaría mejor haciendo cualquier otra cosa”. ¡Qué va! Siempre he estado entusiasmado con todo lo que estaba haciendo.

¿Y eso cómo se hace? Fácil: viviendo desde el propósito y apasionado con todo lo que haces porque sabes que estás entregando aquello para lo que has venido a este mundo, haciendo uso de tus talentos y al mismo tiempo alineando quién eres con tu espíritu de servir a los demás.

Mi impresión es que en general nos sacrificamos porque se supone que es lo que se espera que hagamos; es lo que se supone que tenemos que hacer para conseguir cosas. Pero, amigos míos, en el fondo, no queremos sacrificarnos. Por eso nos frustramos tanto al no conseguir lo que esperamos.

 


Sacrificio y talento son incompatibles


El talento es aquello que haces bien de forma natural; es una aptitud innata para realizar una determinada actividad. Así, cuando expresas tu talento todo fluye, no te cuesta trabajo eso que haces, no te da pereza hacerlo, te carga las pilas; es decir, todo lo contrario a sacrificarte.

Si te sacrificas, es literalmente imposible que consigas las excelencia en aquello que haces; tal vez sí que estés dando todo lo que puedes dar (pero a través del sacrificio), obteniendo un rendimiento muy por debajo de alguien que haría esa misma actividad sin sacrificarse.

¿Es posible que de algún modo expreses tu talento y al mismo tiempo te sacrifiques? Sí, es posible. En este caso es probable que o bien la manera de entregar tu talento o bien el fin último al que responde lo que haces no estén totalmente alineados con lo que consideras correcto o ético en ese momento. Te guste o no, aún expresando tu talento, si te sacrificas no estarás dando la excelencia en eso que estás haciendo.

Estarás en cualquier caso ahogando la expresión de tu talento.

 

vivir-sin-sacrificios


Herramienta# ¿Cómo vivir sin sacrificio?


Soy consciente de que el sacrificio es un tema profundamente subjetivo. Y también soy consciente de que en ocasiones te sentirás legitimado para defender el sacrificio. Te entiendo y respeto. De verdad.

Así todo, si has llegado hasta aquí tal vez te apetezca empezar a enfocar tu vida de un modo diferente. Te sugiero las siguientes reflexiones e ideas para tratar de ir desplazando al sacrificio de tu vida.

 

1# Centra la atención en lo que te aporta eso que estás haciendo

Si sientes que eso que estás haciendo te obliga a sacrificarte y ahora mismo no ves ninguna otra opción salvo seguir haciéndolo, entonces trata focalizar tu energía en lo que te está proporcionando. Ten presente lo “bueno” que te proporciona eso que estás haciendo en todo momento. Escríbelo en un post-it y míralo siempre que te sientas bajo de energía.

Es probable que, aunque la situación sea técnicamente la misma, la recojas con menos sentimientos de sacrificio.

Si la tarea la recoges como un sacrificio y además no sientes que te aporta nada: vete pensando en dejar de hacerlo.

 

2# Piensa: “¿puedo hacer esto mismo pero sin sacrificarme?”

Una vez que ya sabes “lo bueno” de eso que estás haciendo, piensa, ¿hay alguna otra manera de conseguir esto “bueno” pero sin sacrificate? ¿o al menos sacrificándote menos? ¿Qué puedes cambiar en tu situación actual para con esa actividad en concreto?

Haz cambios, por pequeños que sean, para tratar de desplazar ese sentimiento de sacrificio.

 

3# Centrar tu actividad en aquello que sientas que “se te da mejor”

Normalmente de todo lo que hacemos que recogemos como sacrificio hay aspectos que sí nos gustan. Así, ¿cómo puedes añadir más tareas y actividades que sí te gustan para, poco a poco, desplazar las tareas que recoges como un sacrificio?

De este modo iremos introduciendo más aspectos en esa actividad que requieren menos sacrificio por nuestra parte. Por ejemplo: tal vez en tu trabajo actual tienes que reunirte con clientes y también hacer trabajo de oficina; lo primero te gusta y lo segundo no. Bien, ¿cómo puedes hablar con tu supervisor para ir enfocando tu trabajo a cada vez ver a más clientes y hacer menos trabajo de oficina?

 

4# Comprométete a encontrar tus talentos

Como te decía, el talento es sinónimo de fluidez y de armonía. Es imposible que expreses tu talento y que te sacrifiques (salvo que utilices tu talento para fines poco éticos).

Comprométete a conocer y desarrollar aquello que se te da bien de manera natural y empieza a introducirlo en tu día a día. Hola energía y entusiasmo, adiós sacrificio.

 


Una última reflexión


Eres sabio. Eres sabia.

Utiliza estas reflexiones como una posible forma de moverte a un lugar donde cada día todo tenga más sentido para ti. No se trata de que dejes de lado nada que sientes que tienes que hacer (aunque no quieras); al menos no de la noche al día.

Piensa que la vida no siempre te da lo que quieres, aunque siempre, siempre, te da todo lo que necesitas para aprender y evolucionar como ser humano. Los sentimientos de sacrificio, igual que cualquier otro sentimiento negativo, están ahí por algo. Úsalos. Aprende. Decide. ¡Y no dejes de aportar tus comentarios en este post!

Feliz vida.

Archivada en: Vivir en propósito Etiquetada con: Autoconocimiento, Consciencia, Talento

Conferencias gratuitas - Talleres transformadores: consulta fechas

Coaching - Encuentra tu vocación: déjame acompañarte.

Comentarios

  1. hector dice

    noviembre 22, 2016 en 8:37 pm

    Qué complicado es esto de ser humano! Cuántas veces uno oye (o dice) eso de “me sacrifico por esta persona, por el equipo, por este objetivo”… y piensas que es la opción correcta, la ética. Pero luego resultas estar negándote un poquito de esa felicidad que te pertenece. Puedes plantearte como opción disfrutar de un “sacrificio”? Intentar disfrutar de hacer algo que no te aporta nada interesante por el efecto que buscas conseguir en otro tiempo, otra persona? Ahora que vengo de leer sobre ser una persona ética, entiendo que siempre caeremos en el error de no mimar nuestra felicidad, pero cuántas veces no pensamos en esa “felicidad futura”, “supuestamente merecida”?

    Responder
    • Iván Ojanguren dice

      noviembre 23, 2016 en 10:49 am

      Hola Héctor!
      Veo que el artículo te ha dado para pensar… ¡bien! 🙂

      Mira, te cuento mi opinión: el sacrificio es algo profundamente subjetivo. En ocasiones tendrás que dejar de hacer algo para no sacrificarte, cierto; aunque es posible que, otras veces, no tengas que dejar de hacer algo para no sacrificarte, sino que tendrás que hacerlo “desde” un sitio diferente.

      Así, tal vez haya cosas que ahora te cuesten mucho esfuerzo aunque ampliando el marco y la consciencia sobre esa tarea, puede que le encuentres mucho sentido ya que te reporta algo importante en tu vida como consecuencia de hacerlo; y entonces: magia. El sacrificio se desvanece.
      Estoy pensando en tareas diarias del tipo limpiar el WC, llevar mi contabilidad de ingresos y gastos, etc. No son tareas que me apasionen pero sé que son tremendamente útiles y necesarias para que mi vida en conjunto goce de buena salud y procuro no sacrificarme nunca haciéndolas.

      Este artículo es sobre todo un grito rebelde contra esa manera de pensar en la que parece que el sacrificio “es bueno”, o que solo tendrás cosas buenas “si te sacrificas”. El sacrificio NO ES DESEABLE en ningún caso.

      Muchas gracias por tu aportación, Hector!!

      Un fuerte abrazo y a por ello 🙂

      Iván

      Responder
      • Savannah dice

        junio 24, 2017 en 6:28 am

        Hola:
        Que interesante son esta lectura y los comentarios! Creo que ciertamente todo es subjective y como sabiamente me comentaba un psicologo, amigo, quitandole, todo lo malo, solo te queda todo lo bueno! Osea todo depende en que manera estes viendo la situacion, con que “co-dependencia” y con que apego le tengas a las personas y circunstancias. Y si hay algo que aqui dijeron es que esta vida es media “complicada”asique hay que saberla vivir, llevar, y sobre todo no hay que tomar nada muy en serio. Yo he aprendido a la manera mas CRUEL que a los humanos hay que “apreciarlos” de lejitos y de hayi se ven muy bonitos porque tenlo por seguro que SIEMPRE haran algo para robarte la paz y siempre te van a defraudar. La biblia dice el dia q te encuentres un AMIGO es como que te encuentres una aguja en un pajar: que dificil sera eso porque ni en la Iglesia se encuentras Cristianos. Asique como sabiamente decia mi abue, yo soy amiga pero no tengo amigos. La felicidad vive en nosotros porq si la esperamos encontrar en un humano: nos quedaremos esperando por toda una eternidad. No obstante, siempre hay sus parejitas que se encuentran su media mitad que viven enamorados eternamente: pero bueno encontrarse eso sera una vez al siglo. Yo conoci a unos señores por 20 años q eternamente vivian el uno para el otro y yo vivia enamorada de verlos a ambos como se cantaban el uno al otro en el elevador, Wow, como si el mundo se paraba en ese momento. Yo creia que si era posible darme una oportunidad y al segundo me desencantaba cuando veia a los “caballeros” sobre la Market caminando.😊 Y menciono esto porque se habla del sacrificio y es verdad ningun sacrificio lleva a la felicidad cuando hay a otro humano en esa equacion si la manera de pensar de uno es esperar una recompensa.

        Responder
        • Iván Ojanguren dice

          marzo 7, 2018 en 12:01 pm

          Hola Savannah!

          Vaya! Veo que el artículo también te ha dado para pensar 🙂

          Una reflexión importante sobre lo que dices de que “…los humanos harán algo para robarte la paz y siempre te van a defraudar”.

          Mira, yo tengo una manera de ver a las personas que me ayuda profundamente y la comparto contigo, por si te ayuda: pienso que cada persona actúa a cada instante como mejor puede/sabe dadas sus propias circunstancias.

          Así, si alguien se comporta conmigo de forma, digamos, poco hábil, pienso dos cosas:
          1) Nada puede hacerme daño. Así, nadie puede robarme nada. Nadie puede robarme la paz ni mi estado de ánimo. Tal vez desearía que te comportases conmigo de otro modo, pero eso no implica que yo proyecte mis propias expectativas sobre ti y me “enfade” o perturbe si no haces lo que entiendo que tienes que hacer.

          2) Compasión. Si alguien se comporta de un modo que no apruebo, lo primero que siento es compasión. Compasión porque sé que esa persona ha hecho lo que ha creído más sensato. Total: si no me gusta lo que hace, simplemente dejo que no me afecte y me alejo. Punto.

          Recibe un saludo y gracias por tus aportes!

          Iván

          Responder
  2. Michelle dice

    agosto 7, 2018 en 8:23 pm

    Me encantó el artículo. Tal vez porque también es lo que necesitaba escuchar ya que pienso de forma similar en este momento. Lo que pasa es que cuando uno piensa en que no debe abandonar su felicidad a pos de una mejora futura qie no se sabe si pasará o no, uno se siente culpable y egoísta y además asi lo tachan los demás también… Cómo se puede hacer para ser dueño de tu felicidad y merecedor de ella sin que nada más te influya? Un saludo!

    Responder
    • Iván Ojanguren dice

      agosto 9, 2018 en 7:19 am

      Hola Michelle,
      Encantado de verte por este espacio.

      ¿Sabes? Tu felicidad es algo tuyo, es algo que YA tienes. Nadie puede arrebatártelo.

      Te invito a que leas dos artículos del blog, por si te ayudan:
      - Sobre la felicidad: http://www.elmundotenecesita.com/10-reflexiones-cambiaran-siempre-manera-entender-la-felicidad/
      - Sobre las opiniones de los demás: http://www.elmundotenecesita.com/tengo-razon-un-analisis-sobre-nuestras-opiniones/

      Recibe un saludo,

      Iván

      Responder
  3. Verónica dice

    octubre 15, 2018 en 3:49 pm

    Hola. Estoy de acuerdo, creo que los procesos tienen que ser naturales y que si por ejemplo estás estudiando una carrera o haciendo un trabajo no tienes que vivirlo como un sacrificio.

    Tienes que tener curiosidad, interés por lo que haces y ganas de aprender.

    De hecho es muy fácil darse cuenta cuando estás fuera de lugar porque verás que los que te rodean sí tienen ese interés (a mi me pasaba en mi carrera).

    Aunque por otro lado también creo que hay una línea muy fina entre la sensación de esfuerzo y la pereza, al menos en mi caso. Pero bueno, sí que es verdad que cuando vences la pereza y te pones en marcha, la sensación es muy diferente cuando haces algo que te gusta que cuando no.

    Supongo que no hay que confundir valores necesarios como la perseverancia, la determinación, la constancia,… con esfuerzo y sacrificio.

    Un saludo.

    Responder
    • Iván Ojanguren dice

      octubre 15, 2018 en 5:40 pm

      Muy buenas Verónica!

      Gracias por aportar a la comunidad con tu comentario 🙂

      Suscribo todo lo que dices. Siempre he creído que los sentimientos de sacrificio son una señal que hay que escuchar; algo que te está diciendo que tienes que bien dejar de hacer eso, bien hacerlo de forma diferente o bien seguir haciéndolo desde un lugar diferente.

      El mundo necesita más personas con ganas de hacer cosas, con ganas de ayudarse a sí mismos a través de ayudar a los demás dedicándose a aquello en lo que brillan. Como bien dices, una vida sin esfuerzo es perfectamente compatible (deseable!) con tener tu agenda llena de tareas con las que deberás armarte de motivación y determinación para llevarlas a cabo 😉

      Un fuerte abrazo!

      Iván

      Responder

Deja un comentario Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Buscar

Sobre Iván Ojanguren

Sobre Iván Ojanguren

Iván es coach de vida, escritor y conferenciante. Ayuda a las personas a encontrar sus prioridades, talentos y propósito vital.

DESCARGA GRATIS UNA GUÍA PARA DESCUBRIR TU TALENTO

Últimas entradas

  • Cómo encontrar tu VOCACIÓN PROFESIONAL: lo que tienes que saber
  • LOS MILLENNIALS CAMBIARÁN EL MUNDO
  • El lado oscuro de la EMPLEABILIDAD
  • Cómo convivir con la INCERTIDUMBRE
  • Cómo conseguir OBJETIVOS sin SACRIFICARTE

Categorías

  • Autoconocimiento
  • Coaching y objetivos
  • Vive abundante
  • Vivir en propósito

Tags

Abundancia Autoconocimiento Coaching Consciencia Creencias dinero Emprendimiento Herramientas Hábitos Inteligencia financiera Misión Objetivos Pasos-para Propósito Recursos suerte Talento Valores Visión éxito

Contacta conmigo

E-mail: info@ivanojanguren.com
Política de privacidad

SÍGUEME EN:

  • Facebook
  • Instagram
  • LinkedIn
  • Twitter
  • Youtube

ESCUCHA MI PODCAST

Podcast de Iván Ojanguren

PRÓXIMOS EVENTOS

  • 10 Abril (LEÓN): Presentación-coloquio de libro "No más excusas" (León - 19:30) - CIFP Ciudad de León (C/La Torre, 7) - Más información
  • 23 de Abril (MIERES): Firma del libro "No más excusas" (Mieres - 18:00) - Librería "La Pilarica" (C/ Valeriano Miranda, 5) - Más información
  • 25 Abril (MADRID): Conferencia: "Cómo descubrir tu vocación profesional" (Madrid - 19:30) - Centro Cultural de Hortaleza (C/Santa Virgilia, 15) - Más información
  • 8 Mayo (MADRID): Conferencia: "Cómo convertir tu pasión en tu profesión" (Madrid - 19:30) - Centro Cultural de Hortaleza (C/Santa Virgilia, 15) - Más información

 

Ver todos los eventos

Copyright © 2019 · Iván Ojanguren

Utilizamos cookies para asegurar que damos la mejor experiencia al usuario en nuestro sitio web. Si continúa utilizando este sitio asumiremos que está de acuerdo.OK